En la película “El día de la marmota”, el protagonista revive cada día situaciones similares, pero aprende de ellas y gradualmente modifica y morigera las consecuencias. Una película local, “Inundaciones en Tucumán”, comparte con aquella la reiteración de situaciones similares, pero difiere en que el protagonista no aprende y las consecuencias negativas se acumulan y se agravan. Escudándose detrás de “lluvias extraordinarias” o “los suelos están saturados”, el protagonista imparte la noción de fatalismo, mientras que por lo bajo ruega para que vengan años secos. En mi nota en LA GACETA (03/02/26) se propone que -hasta que llegue el tiempo de ejecutar el largo y creciente listado de obras hidráulicas pendientes- se ejecuten obras menores, factibles con presupuestos normales, tales como forestación y excavado de lagunas de laminación. Una obra menor que habría aliviado el anegamiento en La Madrid es construir una o varias alcantarillas a través de la ruta 157. La provincia necesita urgentemente gestar un plan hídrico preventivo que se enfoque en obras factibles con presupuestos anuales. Debe diseñar un cronograma de ejecución, constituir un comité responsable de que se cumpla (que incluya vecinos) y asignar fondos para ello en fideicomiso. En pocos años las pérdidas materiales y el sufrimiento de las personas se habrán reducido notoriamente.
Gustavo González Bonorino
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